Minientrada

Bueno, pues aquí estamos de nuevo! En Puebla y ya solitos!
Los CLAGA se habían ido a DF y nosotros nos quedamos paseando por el centro de Puebla hasta que pudimos contactar con Jose, el dueño de la casa en la que dormiríamos esa noche. Nuestra primera experiencia en couchsurfing como invitados…
Jose nos dio indicaciones de cómo llegar a su barrio y luego vino a buscarnos a la parada del bus. Pasamos la tarde hablando con él, su novia Karen de Nueva Jersey y otra amiga japonesa, Maiko. Ellos fueron los que nos descubrieron el vídeo que compartimos en facebook hace unos días (“que difícil es hablar el español”).
Hablamos de un montón de cosas. Karen estudia medicina y nos contó por ejemplo que aquí era mucho más barato que en EEUU. El semestre cuesta 250$ (14,70€), nos llamó mucho la atención lo barato que es…
También hablamos de viajes, de las cosas que llevar en la mochila, etc.

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Luego, nos fuimos a la cama…
Nosotros pensábamos que tenían sofá o algo así para dormir, pero no… Así que como no teníamos colchonetas,  Jose y Karen nos dejaron unas mantas para el suelo. Encima colocamos nuestros sacos sábana y sacos de dormir y nos preparamos para pasar una noche en una cama “bien durita”…jeje. Viva la adaptación! 😉

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A la mañana siguiente, seguimos probando cosas típicas: desayunamos café de olla (con azúcar y canela) y huevos a la mexicana (huevos revueltos con cebolla, tomate y chile). Aunque Jose nos los preparó sin picante para que no muriésemos tan temprano en la mañana…
Karen sin embargo, comenzó a cortar pedacitos de chile y los fue echando a su plato porque decía que si no, no le sabían a nada… No nos extraña que luego tengan gastritis!!! Madre mía!!!

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Después, ya con nuestras mochilas a la espalda, nos fuimos con Jose a recorrer el centro de la ciudad. Nos hizo de guía y nos llevó a la Capilla del Rosario, toda forrada de oro de 22 kilates; al Barrio del Artista; a la Iglesia de San Francisco, donde se encuentra el cuerpo momificado de San Sebastián de Aparicio, español que proyectó muchas de las carreteras del país antes de convertirse en monje, y cuyo cuerpo se supone que no ha recibido tratamiento alguno contra la descomposición…Según cuentan, años después de haberlo enterrado descubrieron sangre fresca en sus venas,e incluso pidieron su beatificación, pero no lo lograron…
Jose nos contó muchas cosas interesantes acerca de su ciudad, como por ejemplo que la zona del casco histórico era donde, en tiempos, vivían los españoles.
Los indígenas no podían estar en aquella zona pasadas las 7 de la tarde, y si lo hacían, cualquiera tenía derecho a matarlos o hacerlos sus esclavos… Fuerte no? No me extraña que nos tengan manía a los españoles…Joe!
También nos explicó que el hecho de que todos los templos e iglesias en México tengan una plaza es porque tras la conquista de los españoles, todos los indígenas debían ir a misa si no querían que les fuesen mal las cosas… Pero eso sí! No les dejaban entrar a la iglesia!!! Qué fuerte!!! Tenían que quedarse fuera y “escucharla”desde la plaza… No dejamos de alucinar…
Y al parecer no hemos sido los únicos sorprendidos… Jose nos contó la anécdota de que una vez le preguntaron a Dalí si le había gastado México,y éste contestó que no… ¿Y por qué no? Le dijeron… A lo que él respondió que no le gustaba un país que era más surrealista que él propio Salvador Dalí…jajaja. Qué genio!
Muchas gracias por todo lo que compartiste con nosotros Jose, fue todo súper interesante!
Finalmente, nos despedimos y tomamos un camión hacia la estación de autobuses rumbo a nuestro siguiente destino: Oaxaca, 980$ los dos billetes (57,65€).
Cuando llegamos allí, ya era medio de noche (aquí anochece sobre las 7), así que sólo nos dio tiempo a buscar hostal e ir a cenar algo.
Después de preguntar en uno que recomendaba la guía y que no nos convenció mucho, dimos con la “Posada Mi Rosita” en la calle Aldama 405. El que sería nuestro hogar durante los siguientes días…

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Merced fue muy amable con nosotros desde el primer momento. Nos rebajó un poco el precio y nos dejó una habitación más grande (en principio para 4 personas) porque tenía mejor conexión a internet… Así que, nosotros encantados! La habitación se nos quedó por 350$ la noche, unos 20,60€.
Nuestra experiencia en este hotel ha sido una de las mejores cosas en lo que llevamos de viaje…
Toda la familia era estupenda… Merced, su marido Luis, sus dos hijos Miranda y Felipe. Y por supuesto la Sra.Guadalupe. Nos invitaron a chocolate (algo muy típico de Oaxaca) y platicaban con nosotros cada vez que tenían ocasión…

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Guadalupe nos habló de lo importantes que son las fiestas del Día de Muertos en el barrio, de los desfiles de disfraces que hacen, de los bailes típicos de Guelaguetza y de muchas cosas más! Una enamorada de su  tierra vamos! 🙂
Justo enfrente del hotel, había toda una fachada pintada con esqueletos que según nos contaron decoraban cada año diferente… Increíble!

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La verdad es que estuvimos como en casa en este lugar: barato, muy limpio y sobre todo muy familiar… Un gusto!
Los días que pasamos en Oaxaca fueron realmente dos. El primero paseamos por sus calles empedradas hasta llegar al zócalo donde nos sentamos a tomar un café.

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Visitamos la Iglesia de Santo Domingo y preguntamos por los tours a los diferentes lugares de interés. También nos informamos de las excursiones a los pueblos mancomunados de la sierra, pero vayamos poco a poco…

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La forma más fácil de visitar los lugares más importantes de la zona era haciendo un tour guiado, así que después de preguntar en varias empresas, pagamos 150$ por persona (entradas aparte) por una excursión que incluía visita al increíble Árbol del Tule (el árbol con el diámetro de tronco más grande del mundo: 11 metros).

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A Teotitlan del Valle para ver cómo tejían los tapices, y que nos explicasen cómo hacían los tintes naturales a partir de cochinilla (un insecto que vive en los nopales), utilizando limón para conseguir el color morado… No sé, muy curioso… Nos hubiera gustado más explicación pero lo que realmente querían era que compráramos cosas… Y con nosotros lo llevaban claro… Así que no hicieron mucho negocio ni tampoco mucho caso…

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Después fuimos a Mitla, una zona arqueológica donde tuvimos otra vez discusión con el tema del carné de estudiante y también con el guía…
Al final pagamos por no discutir, pero vamos…un tanto sospechosa una llamada justo antes de entrar (creemos que a los vigilantes de la puerta) y lo del esparadrapo encima del cartel también un poco extraño no creéis? Y nunca llegamos a ver dónde estaba la taquilla… En fin!

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La visita no estuvo mal, aunque el guía tampoco era un apasionado de su trabajo, todo hay que decirlo…
Mitla era un antiguo centro religioso zapoteca, donde se celebraban ceremonias, rituales, sacrificios y donde se enterraba a los sacerdotes, al clero y a la gente más pudiente.

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Se supone que cuando llegaron los españoles empezaron a destruir todo y a utilizar las piedras del yacimiento para construir la nueva iglesia.

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Tras las ruinas, fuimos a una fábrica de Mezcal (bebida similar al tequila), donde quisieron emborracharnos con el estómago vacío para que también comprásemos algo, pero tampoco lo consiguieron 😉 y de ahí, por fin a comer…
Nosotros nos llevamos bocadillos y unos plátanos, total 50$ entre los dos (unos 2,95€). El resto (tres chinos, un irlandés y otro chico de Huesca que venían en la furgoneta) comieron en un bufé por 170$ cada uno, es decir, 10€ por cabeza… Teníais que ver al guía metiéndoles prisa para que entrasen al restaurante y no viesen que nosotros habíamos traído comida… Jajaja. Menuda mafia esto de los tours guiados, las comisiones, etc.
En fin! Tras la comida, el guía (que resultó ser socio o algo así de la fábrica de mezcal) se metió en su coche sin ni si quiera despedirse de nosotros y se volvió a Oaxaca junto a Francis (el chico español). El resto, seguimos una hora más de camino junto al chófer hasta Hierve el Agua, unas fuentes naturales que se han transformado en una piscina con vistas espectaculares. Un lugar fascinante… El agua, cargada de minerales, ha ido formando a lo largo de los años una especie de cascada helada. Pero el agua ni hierve, ni está congelada…jeje. La verdad es que sólo por ésto ya mereció la pena la excursión…Y si no, juzgad vosotros mismos… Es bonito o no es bonito?

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Al parecer, sólo existe otro sitio similar a éste y está en Turquía. A nosotros nos encantó… No había mucha gente, se respiraba tranquilidad, había rapaces sobrevolando nuestras cabezas y tenía unas vistas… Una preciosidad!

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Lo que nos resultó bien curioso es que antes de llegar, pasamos un control en el que había que pagar 10$ por persona (según ellos para mantenimiento de la carretera… Un camino lleno de curvas y baches!!! Jajaja…) Una vez más, los del tour le echaron morro y nos dijeron que eran 20$ en lugar de 10$, pero claro! Así pagaban la cuota del chófer y el aparcamiento de la furgoneta… En fin…una más! Como decimos, nos quedamos con las vistas, porque si no…
Después de una hora en Hierve el Agua regresamos a Oaxaca y le pedimos al chófer que nos dejase en la estación de segunda clase (justo al otro lado de la ciudad). Allí, compramos los billetes para ir al día siguiente a los pueblos mancomunados de la sierra, pero como sabéis, ésto es otra historia…y mejor os la contamos en otro momento…desde otro lugar…

Guille y Teresa

Puebla y Oaxaca

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